12 de octubre de 2013

Una Tercera Revolución Industrial

En lo que llevamos de civilización, se han sucedido y desarrollado dos grandes revoluciones industriales, donde el progreso vino de la mano de la ciencia y la tecnología, y la economía se adaptó y moldeó a esos grandes cambios.

La Primera Revolución Industrial surgió a mediados del siglo XVIII con la mecanización de la industria textil y posteriormente el descubrimiento de la máquina de vapor y el desarrollo de los ferrocarriles. Un nuevo modelo productivo basado principalmente en el carbón como fuente de energía y en el hierro como material predilecto.

La Segunda Revolución Industrial surgió a mediados del siglo XIX con el desarrollo de nuevas industrias, como la industria química, eléctrica y automovilística, que permitieron desarrollar el motor de combustión interna, el aeroplano, el automóvil, la refrigeración mecánica, el teléfono, la radio, etc. Un nuevo modelo productivo que trajo la manufactura y el desarrollo de nuevas formas de energía como el petróleo y el gas, y nuevos materiales como el acero, el aluminio, el alquitrán, etc.

A lo largo del siglo XX se desarrollaron en este marco productivo la biotecnología, la industria agroquímica, las telecomunicaciones (con internet, la fibra óptica y los satélites), y una nueva forma de energía, la nuclear, inauguró la era del uranio, las centrales nucleares y la bomba atómica.

Desde esta perspectiva de avance incansable, podemos concluir que el ser humano busca siempre adquirir nuevos conocimientos, desarrollar nuevos instrumentos y alcanzar nuevas metas. A cada conquista de la ciencia y la tecnología, se sucede otra aun más amplia y elevada.

En vista de lo que ha comportado para el mundo el desarrollo moderno de la Segunda Revolución Industrial, se prevé, para el siglo XXI, el surgimiento de una Tercera Revolución Industrial. Una revolución basada en las energías renovables, las redes inteligentes (Smart Grids) y las impresoras 3D.

No obstante, el cambio no acaba de materializarse pese a que la ciencia y la tecnología ya están preparadas para ello.

Los mercados de la energía eléctrica, el petróleo, el gas, el automóvil fósil, etc., están fuertemente controlados por grandes corporaciones transnacionales. La posición monopolista que han alcanzado estos oligopolios, así como su connivencia con el poder político (lo que comúnmente se llama corrupción política), resulta ser un gran obstáculo para que la humanidad pueda desarrollar una Tercera Revolución Industrial.

Los intereses económicos de esta élite que ha alcanzado la cima del desarrollo de la Segunda Revolución Industrial, lógicamente son los de mantener su situación monopolista antes que apostar por un nuevo modelo energético. Al menos, mientras aun quede petróleo y gas en el mundo. Es por este motivo que no se está intentando frenar, desde la gran industria, el Calentamiento Global provocado por la misma.

El Cambio Climático esta derritiendo los casquetes polares, permitiendo a la gran industria abrir nuevas rutas comerciales y la explotación de nuevos yacimientos de petróleo y gas ubicados bajo el suelo del fondo marino. Pero mientras no sea rentable su extracción, por los elevados costes, la gran industria proseguirá con el desarrollo de nuevas formas de obtener tales energías y de ralentizar el inicio de la Tercera Revolución Industrial. De ahí que el Fracking o gas de esquisto, sea la nueva apuesta de la industria del gas, aunque por ello se contaminen los acuíferos.

No obstante, el cambio hacia la Tercera Revolución Industrial ya se ha empezado a producir, puesto que, siendo los recursos energéticos actuales, limitados, y por tanto escasos, la tendencia creciente de la población mundial y el desarrollo de China apuntan a su encarecimiento, con las consiguientes tensiones y guerras asociadas a su posesión y control. De ahí el desarrollo de coches híbridos, centrales de ciclo combinado, energías renovables, etc.

Pero aun no podemos hablar de un verdadero cambio, de una verdadera revolución. La Tercera Revolución Industrial se iniciará con el abandono del gas y el petróleo para la producción de energía eléctrica a escala mundial, con el desarrollo de las energías renovables, las redes inteligentes, el paso de la manufactura a las impresoras 3D domésticas, etc.

Esta es la revolución que vendrá a equilibrar el mundo, a reducir la contaminación y el cáncer que de ella se deriva, a reducir la dependencia económica entre países, a redistribuir la energía eléctrica, a favorecer el autoconsumo responsable, la producción de bienes a nivel doméstico mediante las impresoras 3D, etc. En definitiva, a posibilitar un cambio de ciclo: el fin de la crisis económica y el relanzamiento de la economía a escala mundial. Y los bancos tienen que contribuir canalizando la inversión productiva hacia estos nuevos sectores del futuro. Sin ellos, sin inversión productiva, no hay futuro sostenible y seguiríamos entonces sumidos en guerras innecesarias, ambientes contaminantes, la destrucción incesante de la naturaleza, etc.

1 de octubre de 2013

Una España 100% Renovable

Hace poco, salía a la luz el resultado de una investigación de la mano del ingeniero industrial Santiago Galbete. Su tesis doctoral, que ha obtenido la calificación de apto Cum laude por unanimidad y ha sido dirigida en la Universidad Pública de Navarra por Luis Marroyo, concluía lo siguiente: “el desarrollo de un sistema de generación renovable no supone para la industria actual un reto inasumible en absoluto y 20 años debieran ser suficientes para su consecución”.

A continuación, he realizado un resumen de lo que tenemos a día de hoy y de lo que nos falta por hacer en materia energética para lograr tan necesario objetivo.

Según un informe descargable del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), los datos aportados por Red Eléctrica Española concluyen que España finalizó el año 2010 con una potencia instalada de 103 GW y un pico máximo de energía consumida de 44 GW.

Lo que propone el ingeniero en cuestión, es lo siguiente (con los datos más actualizados):

1. Energía Eólica: incrementar los actuales 22 GW hasta 48 GW.
2. Energía Solar: incrementar los actuales 6 GW hasta 27,5 GW.
3. Energía de Biomasa: alcanzar los 12 GW.
4. Energía Hidráulica: repotenciación de los actuales 14,8 GW hasta los 17 GW.
5. Centrales de Bombeo: incrementar los actuales 2,7 GW hasta 6,1 GW.

En total, 110,6 GW procedentes 100% de fuentes de energía renovable.

La investigación también se hace cargo del estudio económico para rentabilizar el coste de tales obras.

Ante todo ello, ¿para cuando la implantación completa de las energías renovables y por tanto, de nuestra independencia y autosuficiencia energética?

17 de septiembre de 2013

Una Estandarización Global

Queda mucho por hacer en materia de estándares en este mundo anárquico y competitivo.

Echemos un vistazo a las redes de distribución de energía y sus correspondientes tomas de corriente. A simple vista, veremos que una parte importante del planeta utiliza una tensión de red de entre 220 y 240V a 50Hz. Pero otra parte no menos importante, ni utiliza el mismo voltaje, ni utiliza la misma frecuencia. Es por eso que muchos fabricantes ajustan sus dispositivos electrónicos y transformadores a ambas frecuencias y a un cierto rango de voltajes.

En España, el Estándar de voltaje de las redes urbanas (y rurales) ha cambiado de 220/127V a 230/133V y de 380/220V a 400/230V. Pero sigue sin haber un Estándar definido. Se prevé un cambio gradual y paulatino de toda la red eléctrica al Estándar 400/230V (con la consecuente disminución de la intensidad eléctrica por las líneas). Pero aunque en España logremos tal hazaña, tan sólo habremos estandarizado una pequeña parte de lo que representa la red eléctrica a nivel mundial.

Además, existen tomas de corriente con las características más diversas que podamos imaginar: de triple y de doble agujero, con los agujeros redondos y los agujeros alargados, etc. Si tienes que viajar de Europa a EEUU, prepárate para comprarte adaptadores de red para todos tus dispositivos, porque aunque soporten la tensión y la frecuencia de red de los EEUU, no habrá lugar donde puedas enchufarlos.

Pero la tensión de red y los enchufes son sólo la punta del iceberg de lo que falta en materia de estandarización a nivel global. No existe consenso mundial ni siquiera con algo tan básico como el Sistema Métrico Decimal. Claro que, tan sólo EEUU, Liberia y Myanmar optan por no usarlo.


También en el sector de la telefonía móvil queda mucho por hacer. Hace años que guardo una caja de zapatos llena de teléfonos móviles estropeados, con sus diferentes baterías y cargadores propios. Y es que, hoy por hoy, cada tipo de móvil (Nokia, Samsung, Sony Ericsson, Motorola, Apple, HTC, LG, BlackBerry, Huawei, etc) tiene su propio cargador y por tanto, su propio conector, que además es incompatible con todos los demás móviles.

La cuestión es, ¿tiene esto sentido?

La existencia de estándares y modelos normativos está al orden del día y de cada vez más, se deben buscar modelos y tecnologías integradoras que unifiquen y optimicen la producción.

Las ventajas que supondría una estandarización global en estas y otras materias empequeñecen el desarrollo tecnológico actual y el marco en el que se desarrolla la competencia desenfrenada entre países, empresas y productos manufacturados.

¿Será este el camino del futuro?

Sin duda, los esfuerzos más notables y destacados a nivel mundial que allanan el camino a la Estandarización Global, son: 

http://www.ecianow.org/

http://www.ansi.org/

http://www.ieee.org/index.html

http://www.iso.org/iso/home.html

4 de agosto de 2013

Un Sistema Energético propio del siglo XXI

España es un país con mucho Sol. Tenemos más del doble de horas de Sol al año que Alemania, y sin embargo Alemania ya tiene más metros cuadrados de paneles solares fotovoltaicos instalados que nosotros.

¿Cómo se entienden tan absurdas diferencias?, ¿por qué no aprovechamos el Sol que tenemos?, ¿por qué seguimos tirando de las energías fósiles y contaminantes?

Muy sencillo, por la privatización de nuestro sector eléctrico y la corrupción política.

Las eléctricas han conformado un oligopolio con el beneplácito del Gobierno y han decidido hundir las energías renovables. Siendo el sector de la energía eléctrica un sector verdaderamente estratégico para el relanzamiento de la economía española, el Gobierno del Partido Popular prefiere contentar a esta minoría perversa antes que pensar en el interés general.

El suicido eléctrico y por tanto, económico, no tiene precedentes. Nuestra economía se encuentra en una situación crítica y las alternativas (viables) que posibilitan la recuperación no se quieren considerar porque los oligopolios del sector prefieren mantener su situación de absoluto privilegio y dominio frente a los pequeños y medianos productores.

Para estas empresas tan poderosas, posibilitar la implantación de las energías renovables es, de momento, contrario a la maximización de sus beneficios. Y por tanto, estas empresas no están realizando una labor social ni están a la altura de las necesidades de la sociedad española del siglo XXI.

Un sistema energético propio del siglo XXI debe estar fundamentalmente basado en la producción de energía eléctrica a través de las fuentes de energía renovable.

Sería a través de un potente mercado eléctrico basado en las energías renovables, que España podría no sólo salir de la crisis, sino también obtener su independencia energética y hasta convertirse en exportador de energía. La energía eléctrica se convertirá, a medio y largo plazo, en el nuevo motor de las eocnomías desarrolladas.

Pero para ello tendríamos que devolver al Estado el control de las grandes compañías eléctricas, previa anulación del déficit tarifario que éstas, siendo privadas, han originado. A partir de este paso fundamental, aprobar el autoconsumo y el balance neto supondría garantizar nuestro crecimiento y nuestro futuro económico. Y aun subvencionado a la totalidad del sector, saldríamos ganando con respecto a la situación actual.

Las primas a las renovables deben volver, son una inversión de futuro.

Empezaríamos con la instalación de miles de metros cuadrados de paneles solares fotovoltaicos, paneles solares térmicos, nuevos parques eólicos, etc. Después vendría la producción de coches y baterías eléctricas, la sustitución paulatina de gasolineras por puntos de carga eléctrica, y a través de catalizadores solares, también podríamos ser pioneros en la producción de hidrógeno como combustible.

Con todo esto, la sociedad española se ahorraría mucho dinero con la factura de la luz, se incentivaría el ahorro y la eficiencia energética, la gente podría gastar más en consumir y reactivar con ello la demanda interna, las ciudades dejarían de ser contaminantes y por tanto, fuentes aberrantes de innumerables cánceres, etc. Todo son ventajas.

Los modelos energéticos basados en las energías renovables benefician tanto a la inmensa mayoría de la población como a la naturaleza, y son propios de sociedades avanzadas y responsables. Por contra, los modelos energéticos basados en las energías fósiles, contaminan tanto a la población como a la naturaleza, y son propios de sociedades mediocres y con poca consciencia de lo sostenible, lo eficiente y lo responsable para con la naturaleza.